sábado, 13 de diciembre de 2008

Agusto Monterroso y el microrrelato

Introducción
Las paradojas de Zenón son una serie de paradojas o aporías, ideadas por Zenón de Elea, para apoyar la doctrina de Parménides de que las sensaciones que obtenemos del mundo son ilusorias, y concretamente, que no existe el movimiento. Racionalmente, una persona no puede recorrer un estadio de longitud, porque primero debe llegar a la mitad de éste, antes a la mitad de la mitad, pero antes aún debería recorrer la mitad de la mitad de la mitad y así eternamente hasta el infinito. De este modo, teóricamente, una persona no puede recorrer un estadio de longitud, aunque los sentidos muestran que sí es posible.

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La Tortuga y Aquiles

Por fin, según el cable, la semana pasada la Tortuga llegó a la meta.

En rueda de prensa declaró modestamente que siempre temió perder, pues su contrincante le pisó todo el tiempo los talones.

En efecto, una diezmiltrillonésima de segundo después, como una flecha y maldiciendo a Zenón de Elea, llegó Aquiles.

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- Godo, ¿estás bien?
- (meditando) diezmiltrillonésima... menuda aporía!
- ¿Menuda?

Relato de Augusto Monterroso, sin derechos de autor, con google.

viernes, 5 de diciembre de 2008

La ostia y el cardenal

Era de noche. Oscuro.

Me desperté sudando, frío, pero sudando y sobresaltado. No había nadie en la cama, tampoco tendría por qué haber nadie. Hacía ya tiempo que decidí cortar de raíz con el mundo. Y ahora era de noche. Había soñado que me querían matar, una sombra, de hombre o de mujer, no lo sé, pero venía a por mí y yo le tenía miedo. Mucho.

Todo estaba a oscuras, como ahora, pero allí no existía luz, apenas la de una iglesia, como un hostal de carretera rojo, abandonada en medio de la nada, en medio del mar. Tenía la capacidad de correr por encima del mar y, allí, flotaba esa débil luz, ese templo. No entiendo cómo se sostenía, ni siquiera ahora que sé que ha sido un sueño. Detrás tenía un carnívoro cuchillo, de hoja dulce y homicidad que empuñaba una sombra.

Tenía miedo de quedarme, porque me alcanzaría, pero parecía que tenía más miedo a seguir hacia delante. Además, al quedarme quieto perdía la capacidad de caminar sobre las aguas, de sostenerme. Todo me obligaba hacia el templo, la única luz.

Entré apresurado, tanto que me di una hostia en toda la boca y sangré. Parece que conservo todos los dientes... Sí, los conservo, no me he caído de la cama. El templo se convirtió en hospital, pluf, de la nada, como de la nada venía, y aparecí tendido sobre una mesa de quirófano. Entendía que me operarían la mandíbula por el golpe, por la hostia de antes.

Me he despertado de golpe y tengo que escribir la pesadilla en algún papel. Como éste. Lo vi en una película, si lo apuntas y luego lo quemas, desaparece la angustia y el miedo. Será un placebo inventado por los psicólogos... Pero no lo puedo quemar, porque cuando lo intento, me veo otra vez en el sueño, tendido, y me aparece un cardenal, quizás por el golpe, que hace las veces de médico, pero es cura. Y no cura. Venía con un soplete hacia mí. Creo que era la sombra que me perseguía. Todo lo tenía calculado. Parecía el inventor del Destino.

Aún siento la presión sofocante del calor en la cara, en la boca y en la herida cerrada, amoratada, como si fuera a aparecer un maldito cardenal. No puedo quemarlo. Ese morao, al final del sueño, me dio la sensación de no hacer justicia a todo el miedo que había pasado, ni tampoco al daño. Era lila, oscuro, pequeño, síntoma de un golpecito. Pero no era así, era el disfraz de mi quemadura, nadie verá tanto como Yo detrás de un cardenal.

Amanece. Depúes de poner la radio, Yo se va a abrir la ventana, y se atropella de ideas. Mira. Piensa. Sube el volumen para no escucharse:





Reproducción de un Papelajo escrito por Yo y encontrado por Godo, en el bolsillo de su pantalón.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Feeling Good

[Os doy 44 minutos para salir, pasado el tiempo cierro la compuerta]

Godo y Yo, en un arrebato casi violento de sinceridad y valentía, en un momento de irremediable vacío y rebelación, en un desnudo casi físico si tuvieran cuerpo, han ido trepando, todo lo rápido que se podía trepar, por un pozo hasta la salida, que era la entrada, para llegar al bosque. Parecía que uno de los dos, no se sabe cuál (quizá porque no importa), iba a conseguir el objetivo marcado por la impaciencia, mientras que el otro (evidentemente no sabemos cuál) de la misma rabia y ataque ha cometido un error y ha retrocido 3 puestos pese a que iba delante.

Unos metros más arriba, casi con un ficticio dedo en la lámina de luz y verde que se asomaba, el uno encuentra marcas de sangre, de heridas. Al oler se da cuenta que es de su compañero, por llamarlo así y ya se debate entre la libertad de la soledad y el remordimiento o la solidaridad necesaria en compañía. El uno odia al otro por ponerle en un brete...

Retrocede, se resigna, llora, se muerde y ayuda a su compañero a bajar hasta el fondo, hasta el final. No se conocen. Se necesitan.

[minuto 44: !crosshh!]

El otro se cura, el uno ya canta, orgulloso y transparente. El que se cura silva y a esto se añade el tarareo del otro, al multísono:



Fragmento del artículo "La historia de la risa" en la obra Memoria desde el fondo de la alegría

miércoles, 19 de noviembre de 2008

A la tercera se va cencido

Godo: Estas últimas grabaciones, Yo, va de huevos, ¿no? o vade retro, jeje.
Yo: Déjame, hombre, déjame.
Godo:...
Yo: es que...
Godo:...yo...
Yo: es que manda huevos
Godo: la ignorancia, es atrevida
Yo:...
Godo: la sociedad, es...
Yo:...
Godo: el país, dicen que...
Yo:...
Godo: la educación, debería...
Yo:...esta es la tercera vez
Godo:...la ignorancia, siempre...
Yo:...ya van tres, como si tal cosa
Godo: yo...
Yo: es que manda huevos
Godo: ya van tres veces que lo decimos
Yo: dejáme, hombre, déjame. Vete con tu pereza, tu desidia, tu mundo, tu tele y tus circunstancias. Vete con todos, déjame.
Godo: Yo...

lunes, 17 de noviembre de 2008

La Testosterona

Yo: Oye Godo, estaba pensando en los huevos del otro día, aquellos de la puerta y del súper; y de que tenían sus tamaños... Tu eres muy serio, pero espero que sepas valorar este chiste de aquí, de la casa, así que como dice los pollos: "vamos al grano". Resulta que dice una maruja en su bar: "niño! este flan tiene un pelo" y le responde el niño: "claro señora, porque lleva huevos...". ¿Lo pillas, Godo?. Manda huevos, ¿eh? ¿Lo pollas? digo ¿pillas?
...............................
¿Godo?
..........................................................

Godo no quería escuchar, pero, de hecho, es lo único que podía hacer, además del tedio... Desgraciadamente para él Yo puso el disco y tarareaba las notas. Ahora pensaba en una madre, nunca había pensado en eso...

Yo: tralará...tralará...corchea+fusa+arrebato de soles...tralará...un fa!jaja - "parará, papá? parará, Patxín, parará" - jaja, fa, sol, doooooooooo, tralará



Casi se le escapa un gracias, pero Godo calla. "Que calle en algún momento" - se quejaba de Yo.

Yo: lalallalalalala

viernes, 14 de noviembre de 2008

Se va... Se fue



Al principio no quería ni verlos. Luego Godo le convenció para no cerrarles las puertas en los pies (duele más que en la nariz). Le costó bastante trabajo: acababan de llegar de hacer la compra, habían subido seis pisos entre bolsas y vecinos que evitar (cuando un edificio se convierte en un juego al escondite, como en las persecuciones de las pelis de miedo por escaleras de emergencia; habíamos, en fin, ganado un descansito antes de empezar a cortar hortalizas y colocar en la nevera el resto de huevos).

¡Vaya huevos! pensó Yo. Efectevimamente, eran huevos tamaño L (los hay S y los hay M, también XL), aunque la sorpresa no duró demasiado, pues sonó el timbre. Y aquí FUE cuando Godo intervino.

¡Vaya Huevos! Los testículos de Jehová en la puerta. ¿Será una llamada del señor (McPherson)? Sí, pero del señor de las moscas y de la guerra. Un debate interesante se dio lugar entre la joven y nuestros dos protagonistas. Entonces Godo convenció a Yo: sería mejor calmarse para debatir y aprender, aunque solo sea para tratar con aquellos que viven del Cuento [hebreo y anteriores].

Yo empezó a cambiar de gesto, su odio no era tal y, como si en las esquena de un bar estuviera, escuchó unas alas batir. Y ya no importó por qué, pero lo cierto es que el odio voló. Un punto de vista distinto le abrió la puerta, aunque no era la verdad la que llamaba, sino la mentira de este pueblo, aquel opio... Aunque interesante opio.

Godo y Yo volvieron a sus menesteres culinarios. El uno se reía, el otro... el otro meditaba.

Desempaquetaron el paquete: !Vaya huevos! - coincidieron los dos a la vez. No se abrazaron porque no se ven, ni se miraron, porque no se tocan; solo se oyeron, porque se susurran.

jueves, 30 de octubre de 2008

Los ojos

- Es verdad Godo,¿no has pensado en algún momento dónde estamos? ¿o has pensado, porque Yo sí, que no tenemos ojos, ni dientes, ni oídos, pero aún así opinamos, reflexionamos, nos peleamos, vivimos?
Godo... ¿se te ha ocurrido pensar que somos seres ficcionales y no reales? Tengo una sensación extraña. Estoy invadido por las ganas de verte, porque aunque te conozco nunca te he visto. No te he visto nunca con los ojos físicos me refiero, ya me entiendes, ¿no?
¿Godo? Estoy solo... ¡¡¿Godo?!!
........................................................................
-Godo: ¡de qué me sirven mis ojos si no te puedo ver! jijiji.
-Yo: mi tono era trágico, pero lo desvirtúas. Parece esto un esperpento.
-Godo: Ya claro...y tú debes ser el héroe del que me río como público, aunque no te puedo ver, jaja.
-Yo: no te quiero ver, ya lo has conseguido.

viernes, 17 de octubre de 2008

Cuando Yo piensa en el tiempo



La música es delicada Godo y se acaricia. Es suave, te rodea, pero tú, tú eso no lo entiendes - decía Yo.

Cuando Yo piensa en el tiempo, piensa en violines, en una armónica entre el caos, en un piano entre armonía. Digamos que Yo solo piensa en el cambio y en el tiempo. Así pensaba Yo. Godo entretanto lo miraba queriendo participar. Yo escuchaba.

Pero a Godo no lo he creado para que entienda esto. Sin embargo... algo tendrá que decir él también, como una breve intensidad.

Ahora es Yo quien le mira, queriendo participarle sus melodías. Pero Yo tampoco ha sido creado para que entienda esto. Es una historia que se escribe en los portales.

Ya se miran comprendiendo sin comprender. Ya se miran necesitados, sin abrazo. Se miran llorosos. Y se necesitan. Una breve intensidad de miradas.

Yo piensa en el tiempo y en Godo y en la distancia entre los dos. Godo piensa en el tiempo, pero no oye ni violines ni armónicas, quizás sí en la distancia entre los dos cuando se miran; Godo oye el silencio.

sábado, 20 de septiembre de 2008

La mierda también se ríe

Yo creía, desde hace tan solo dos horas, que la salud era lo primero. En efecto, es lo segundo, como solía creer hacía 3 horas.
El cambio le sobrevino cuando se disponía a devolver una serie de ejemplares desleídos de la biblioteca, aquel ignoto edificio, con un problema ventricular, seguramente consecuencia de sus escapadas (rurales) a las clases nocturnas de danza del vientre. Pero resultó ser un alumno aventajado, y las clases a las que asistía a través de sus sueños tomaron vida propia en la propia barriga, aprendiendo ésta a danzar por su cuenta.
Fue, por acercar más el zoom a la anécdota a la cual sobrevino el cambio de opinión sobre la salud, un movimiento in crescendo. Yo pensaba en sus cosas, o en la de los demás; pensaba primero spbre el objetivo del ser humano al andar y el milagro de su consecución: primero el pie izquierdo, luego el pie derecho, o al revés, intercalándose, dándose como resultado el movimiento rectilíneo y erigido. Pensaba, además, entre gases sutiles, a modo de paréntesis cerebral, que si hubiera evolucionado la especia hacia una solo anca, un solo pie y una sola rodilla, habrían cambiado tanto los huesos diminutos del oído (los tres, que juntos, es sabido, forman la cóclea) y el modo de equilibrar cerebralmente el movimiento rectilíneo y erigido, como también hubieran cambiado las formas de desplazamiento: no seríamos más que pelícanos sin alas, jugando a la pata coja, pensaba Yo.
El compás fue acelerándose, acrecentado el ritmo, cosa por la cual el vientre empezó su danza. Todo parecía haberse soñado ya, un dejà vu, en las escapadas nocturnas a las clases de la imaginación, pero no, era real: la danza del vientre había comenzado. De pronto Yo se dijo que ya dejaría para otro momento la elucubración evolutiva del hombre y se echó las manos al bajo vientre. Le sobrevino la idea de que los gasteorópodos debían sentir un cosquilleo equivalente al suyo en sus pies ventrales al desplazarse. De esta forma aunó dos pensamientos en principio dispares y se puso a reír, con tan mal fortuna que la risa fue interpretada por el vientre propio como el estribillo de la pieza musical, lo cual originó un movimiento acelerado e histérico hacia el lavabo del ignoto edificio aquel, entre risas y lágrimas. El compás estaba en un grado supino (e superlativo) de velocidad, todo parecía una locura, como los trazos esquizofrénicos de Van Gogh.
Entonces pensó que lo más importante no era la salud, sino la risa, y comenzó un espectáculo sonoro y oloro de los más peculiares, en un ambiente cálido de silencio y de libros: no podía por menos de desternillarse, y a fe que lo hizo, a la vez que su vientre bailaba a sus anchas y el cerebro, olvidándose de todo atisbo de inteligencia casual, entonaba un in crescendo divertidísimo de un rock desde el vientre:



Yo soy Godo. Aprovecho el momento íntimo que Yo tiene con el baño, quién sabe si estará divirtiéndose de nuevo. No me gusta que no se tome en serio nada.

Vaya mierda

[De Las aventuras de Godo y Yo, contados por Godo, ediciones Ventriculares, Barcelona, 2008.]

miércoles, 10 de septiembre de 2008

"Les se" vino



Y ellos, apagada sus voces por la del narrador, escuchabon esa tercera voz. Les dijo algo claro:
Se me viene de tal forma que no puedo controlarlo ni dominarlo. Se me viene fugaz como en un arrebato de melancolía y lucidez. Se me viene solamente en la soledad permanente que presiento que me siente y no me suelta hasta morderme de rabia real. Se me viene que sois yo, de mi, la parte que mas quiero y, por decir algo más al yugo apretado de mi cuello, se me antoja absurdo un abrazo contenido irrealizado.

No se miraron, se quedaron pensando. El narrador desapareció y les dijo que después de aceptarlo y comprenderlo vendrían algunas risas.

[citado de Esta es la voz que os doy, de Nos en Godo y Yo, desde Japón]

martes, 9 de septiembre de 2008

2/2. Contenido



- Godo: Me parece, digo Yo, que ya te he dejado hablar como pedías y que ahora, como es de ley, me toca a mí. Ya sabemos los dos (los tres) que son pocos los momentos que tenemos para el hablar y el decir; quizás por eso nos peleamos tanto, quizás no, y sea esa nuestra naturaleza. Yo a lo peor soy más reflexivo. No. Menos impetuoso.
Venía a cuento el comentario de la otra cara de la moneda, a propósito de algunas manifestaciones cortometrajéticas, en la que pertoca una interpretación: el qué, después de tu posible cómo (no son más, en el fondo, que interpretaciones las dos).
Digamos que parto de un supuesto donde la Soledad es insoportable (también la levedad, que quizá es lo mismo) y que se comparte (¿sigue siendo Soledad al compartirse?). Digamos, por no hablar de, que en un vacío tal sólo nos tenemos los yoes y los godo(e)s y que, en busca de una grieta que nos dote de sentido y permita la salida de ese cuarto tan blanco e infinito (aquella querida “y”, conjunción), se nos presenta una solución: la no acción del pensamiento, la vaguedad, lo simple y por eso bello, entendible, soportable. Hablemos, por no decir de, que en dicho caso, y sin grieta, nos abrazamos y nos contagiamos de cierta histeria. Nos unimos. Somos uno. Algo de sangre aparece, por el dolor de la ignorancia. No hay polos opuestos ni posibilidad de satisfacción. No hay posibilidad.
Digamos, y digo, que posiblemente ya seamos vulnerables, siendo tan enteros y tan nosotros, a cualquier imagen, mensaje, que no ofrece duda. Digamos que la duda se desvanece, incluso la de la muerte y su posibilidad como salida. Es casi ya tan inevitable como terrible. Siempre hasta ahí, hasta que nos encontremos, dividiéndonos, contraviniendo.
Cualquiera de las dos opciones, revela una realidad gris.
- Yo: creamos que te equivocas. Yo… piensa todo lo contrario, ejem – dijo con cierta ironía y expresión de miedo.

[extracto de Godo: uno, dos, tres, aliviémonos otra vez. Con subtítulo 1984].

jueves, 4 de septiembre de 2008

1/2. Forma

-Yo: Godo, sospecho [después, ahora déjame hablar, cojones, critícame sobre la duda para variarte] sospecho digo que la intensidad no tiene que ver con la duración, es decir, no tiene ninguna relación directa con el tiempo. Al menos con lo que comúnmente me viene a la cabeza al escuchar "tiempo": una dirección, en línea recta, perpetuada por los siglos de los siglos hasta perderse en la noche de los tiempos. Se me antoja más influido por el tiempo, que no por el tiempo (xD), nuevamente definido: tampoco entendido como el eterno retorno de Nietschze (aunque veríamos la belleza de la rutina y de su repetición); el tiempo como la incesante agonía del pasado desintegrándose en el presente (otra cita, los últimos serán los primeros ahí en eso (esta no lo es)).
Sigo sospechando, en síntesis, aún ahora, en este presente tan poco duradero, que la intensidad, a la fuerza corta, da como resultado una especie de conmoción unida a algo bello (a saber qué quiere decir esto). Es la misma intensidad mantenida a lo largo y estrecho de un microrrelato, de un cuento, de un cortometraje, de una madre regando las plantas con devoción e ilusión durante 20 segundos.
La inmovilidad que ofrece la contemplación de algo intenso, casi siempre bello. Cualquier cosa.
-Godo: Yo pienso/a...ejem. Yo pienso todo lo contrario- dijo sin ironía y risueño.

sábado, 23 de agosto de 2008

Para cada flor (de Olvidio)

Ya otro febrero se te viene a la cabeza. ¿Cuántos van? Se te viene la nostalgia, pero en clave de fa, porque se piensa desde abril, un tal 17, allí por las alturas...
[Si esto fuera tu película ahora sería el momento de la ensoñación, del cuadro nublado por los bordes, como tu memoria, aunque en este caso, único, no haya bordes, solo ficción y realidad]:

Cuántas veces cogerá uno la flor arrastrado a fuerza de intensidad para que se le marchite en la mano? (pero esta era otra flor). Y cuántas veces, dime, volverá a recogerla cuando brote el tallo nuevo que crece por las lágrimas anteriores? (pero esta era otra flor). Cuántos retornos vivimos?Ycuántas veces se fracasa sin querer? Y cuántas veces se deploma el jardín para volverse a recuperar con las mismas ganas? (pero esta era otra flor). Buscaré las raíces que descansan acolchadas para mirarlas de frente (pero cómo se buscan?pero cómo se encuentran?), para pedirle cuentas de sus risas a mi costa. Buscaré el horizonte que me aleje, y seguirán oliendo las flores y los campos y los prados y entre todas, entre risueño y entre el dolor, la identifico, porque ¿cómo se rechaza un recuerdo o, dime, como se olvida una flor?
Para cada flor, una desilusión. Para cada fracaso, una flor. Para cada equivocación, otra nueva esperanza en el brote.

Esta no era igual q las demás.


lilakat11 febrero 12:07
k bunik.
la multitud no buska las flores, todos tienen su flor pero no tira suficiente.. o más felices viven ignorandola y kallandola..
pero hay alguien que es consciente de esta florecita que tira hacia alguna dirección, que a veces desorienta, que provoca cierto caos, que se hace difícil de aceptar. hay alguien que siendo consciente de ésta, su flor, kiere mirar-la de frente. la huele desde fuera y kiere llegar a ella para kontemplar su belleza, para entenderla y seguir el kamino kon ella...persona y su flor a la par, ligados por mano i pétalo kaminando hacia algun lugar.....llámale Ítaca.
Primero però, es el camino hacia la flor que espera y este caminar es un acto de valentía. Sólo conozco una persona que esté por esta labor. A tal personaje le doy ánimos en su camino, en su búskeda de la flor. Después del encuentro, ánimos en el otro camino, el kamino que queda de entonces en adelante, un camino en harmonia con la flor encontrada, siendo uno en lugar de dos.
Besitos "enkoratjadors" y animosos!! (y "konfiantes" en el buskador de flores)

P.S: possiblemente, (pongo lamano en el fuego ke es así..) nadie ha entendido una palabra. No importa, esta vez no buskaba komprensión. Sólo un guiño a kién pueda ver en estas letras algo + k un laberinto linguístiko.

javi
11 febrero 12:39
Nunca están demás ni los guiños ni los apoyos, pero a veces sí los agradecimientos de convención. No es este el caso, gracias. Aunque no estemos hablando de las mismas flores (puede que vivamos en algún jardín tan separado del otro que confundamos el verde con el azul), agradezco. Aunque no leamos las mismas ideas, agradezco. Y pese a que no interpretamos nada del mismo modo, te doy la gracias. Cuándo, por fin, nos pondremos de acuerdo? Esa deu ser la harmonia de la que parles...

Si las páginas fueran recuerdos, diríamos que vienen a reunirse todas en un mismo plegatín. O, más, en un mismo recuerdo que se llena desde el blanco...y desde el balcón de tus paseos. La belleza de la pátina del tiempo, como la peli en resfriado.

sábado, 9 de agosto de 2008

Ya empezamos

Me deleitas, para que consiga expresarme, salirme, espiarme...Has descubierto, a fuerza de intentarlo, por entre los huecos de tu memoria [por llamarlo así], el lugar donde se te viene el lenguaje musical a domicilio. Así, Yo, te miro, pero callemos. Ahora tengo en ciernes un nuevo lenguaje. Vamos a escuchar un poco y luego, si estás despierto [¿sin pierto, marinero?], discutimos el qué, por si pudiera salir el cómo, a falta de entender el por qué:

viernes, 8 de agosto de 2008

Hé Dijo




A mí, fíjate tú, me viene la nostalgia al pensarlo.
"Pero si se trata de una dictadura feroz, llena de venas, de gritos y alguna que otra bola de fuego ficcionada [pero castigada, lo concedo]". Para ti, que eres un nostálgico, y para los santamarienses (disculpen lo que tenga de religioso: Nada nuestro que estás en la Nada...), te leo una parcela de pupitre verde, en una parcela de mallorca, que estaba muy muy cerca de tu parcela. Aquella parcela, ahora solo una parcela de la mente, en la parcela del recuerdo o aquella del olvido...

Años de gloria envolvieron aquella majestuosa institución. Se podría destacar sus antiguas estructuras y describir al dedillo su belleza cual sol naciente. Pero, sin embargo, lo que realmente importa es la transición que sufrió aquel cielo sin nubes y desnudo de toda maldad. Miles de niños, ahora ya apuestos señores hidalgos, dignos de ser llamados de sus cabras, los cabrones… pasaron largos ratos de alegría infinita, con sus neumáticos de rueda en el patio, sus siestas obligadas, sus punzones de parvulitos y sobretodo, su inolvidable “coci”. El COCINERO. Se cuenta la historia de este medio hombre medio mago, que fuel el mayor hacedor (de hacer) de los más grandes hechizos; pues en sus tortillas de patatas encontrabas todo el sabor español y taurino que nunca se probase. Todo esto no significó más que, de la tormenta que se avecinaba, la calma y que aquel sol naciente solo fue la miel en los labios convertida más tarde en ocaso… La menos cualificada de todo el claustro, fue elegida. Fue y salió victoriosa por la gracia de Dios. Dicen los entendidos (aquellos inocentes niños) que tomó por política tácticas nazis, cual Hitler en la batalla. Accedió democráticamente y convirtió aquel valle de felicidad en campo de concentración sin límites. Su proyecto: hacer la mayor cárcel-colegio y aplicar las más originales técnicas dictatoriales. Su ilusión: inculcar a los nuevos niños valores de miedo, venganza, histeria…. Convirtiéndolos así en los denominados hijos de la ira, cual Dámaso en su Alonso.
Se augura un nefasto futuro a estos pequeños desafortunados, que serán destinados a sufrir las más terribles directrices y encarnizadas órdenes en pro de la caudilla. Se pone de ejemplo las verjas en las ventanas o los grilletes en las sillas… Cada mañana, con todo lo que evoca el término monotonía y todo lo que implica la denominada “mano dura”, los retoños serán sometidos a:

- Alzar la mano derecha, señalando la fotografía de la caudilla que se pondrá en el edificio central de la institución educativa.
- A llevar las corbatas en las coordenadas long. 35,35071 º Este y latitud 0,438712003 º Norte. La previa disposición de dicha prenda desviada en cualquier milésima centesimal obligará a someterse al sujeto, a un correctivo; pudiéndose éste aplicarse de manera que convenga y estipule la castigadora. Pues es, ante todo, nuestra primera madre y lo hará por el bien de todos.
- Cualquier palabra dirigida a nuestra Madre la cual se hace llamar Crista (nuestra salvadora y pseudomesiánica. Pseudo de falso y Mesías de salvador), ya sea desde “Hola” hasta “Buenos Días” será considerado un insulto con el consiguiente castigo que no es otro que el de la destrucción de las capas más finas de los tímpanos y el caracol, la cual cosa será posible por medio de la increíble agudeza y tono fónico de ésta nuestra salvadora, la canciller, mediante los conocidos “chillíos” ó en su defecto “berríos”
- Siquiera cuestionar la autoridad de la “elegida” o de cualquier castigo y normas anteriores, será castigado con la pena máxima: observar muy lenta y detenidamente como se infla la poderosa, símbolo de su bravura, y temida VENA. Tal es su poder que cuentan que sólo con observar cómo empieza a hincharse se te encogen los machos, el amor propio, pues sus sensaciones no son siquiera comparables a las que se manifiestan al divisar lo que el torso de la señora que imparte clases de biología , en paños, en cueros, nos brinda…

He dicho.



Un recuerdo adolescente de una figura terrible aún para el mozo crecido
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lunes, 28 de julio de 2008

Una armonía de universo


Podría, repito, podría empezar describiendo algo del día que hacía, de las nubes negras que se aparecieron y se desaparecieron, o de aquel local, tan inesperado como buscado, lleno de un ambiente bastante cálido y bastante compartido; o, incluso, de la calle en la que me separé de mi grupo para reflexionar unos asuntos que me trajo un estornudo de un compañero (que habría hecho yo sin ese Jesús tan expulsado). Pero no lo voy hacer.
Se creería, si me preguntasen en ese momento, que estaba quieto y concentrado en una idea tan débil como las que se me solían ocurrir. En realidad, ahora lo cuento con ciertos meses de adelanto, me movía con un son pasmoso, incapaz de realizarse en una tabla como la mía, ni sobre unas olas como las mías. Que día tan lluvioso y con qué tanta armonía que se me presentaba: estabamos todos inyectados de ella. Música abstracta en estado puto, con unas trompetas y un micro enorme, tan grande que no le veíamos la cara, aunque nadie necesitara verla. Ya olvidado el estornudo, me fijaba en las líneas del micrófono tan inmóviles que parecía que se movían, justo lo contrario que yo, y que seguían cubriendola entera. A su compás se in-sinuaba y yo también que sin darme cuenta yo dirigía sus movimientos con los míos, los acompasaba para que siguiese encubierta detrás del micro, un micro muy antiguo (casi más que la música). Y todos la miraban. Y todos escuchaban.
Sin querer la besé, que armonía sonaba tanto más cuando dejó de cantar. Y los abrí, sin micro, para descubrirla, pero ya estaba descubierta. Después de sonreirme volvío a cantar y yo volví a pensar en mis amigos, que se habían separado en aquella calle, por un estornudo. Todos la miraban. Y yo también. Que incesante armonía: que continúe la música.

¿Alguien sabe qué es el ritmo?

martes, 22 de julio de 2008

A mi me parece


A mi me parece -no sé a ti- que las despedidas son melancolía actualizada. Aquella tristeza -interrúmpeme si te parece- obstinada en su silencio, como la obstinación silenciosa de la supervivencia de los vegetales, que resiste salir pero se ve atraída por que la vean. Cómo iba a ser menos tu caso, pues te gozas en explorar el mundo exterior, te empeñas en ser visto por mi, no sólo ver con tus ojos. Es un dolor querido, como un amor, a cualquier ser querido -cuanto más a una-, padecimiento que apetece...
Las despedidas tienen en su estructura morfológica todo el acierto que se merecen. Se contradice por sí solo en el hecho de dejar de pedir algo, un algo que gusta y que se quiere pedir. Las despedidas son silencios del revés, son palabras dichas -decidas-, una carga de contrarios entre deseos, peticiones y violencias, reservas.
Quiero que te despidas de mi, Godo, digo no, perdón. Hablo despedidas, digo pedir.
Lo siento, entre la Realidad y el Deseo; despedida y aeropuerto. Entre el cambio y la permanencia.
Las despedidas, en fin, son equilibrios por tensión y por oleaje; son intentos, como toda medianía, aunque siempre se pretenda.

[No se me ha dado un don artístico para el dibujo, por eso no pinto ni dibujo un aeropuerCo]

miércoles, 16 de abril de 2008

Iba a comentarla, después de tanto silencio vago, digo, por vaguería de blog. "Iba a" pero... qué cojones.
Ahora que noto el peso de la infancia que se me iba ayer, hoy no lo he asimilado todavía porque soy un niño. Ahora, digo, pienso que éste es mi recreo, de 8 minutos cantados, invertidos: antes sin el bocata robado, las gafas, la raya en el centro de la calavera y la sangre de la nariz (tuve pinta de empollón, sin porno); ahora con sangre en la nariz a veces, la calavera en el centro de la raya, las gafas y el bocata sonoro, que ahora robo yo.
Va por ustedes:

jueves, 14 de febrero de 2008

La culpa no es de nadie. Tampoco importa

Godo, esa identidad ficticia que se descubre, diría que no "fuera" necesario de poner cosas así en un blog público (/privado), pero a mí, que soy quien realmente manda, como todos los que actúan en la sombra y a quien no se les conoce, prefiero "de" ponerlo. Ahora recuerdo unos versos del "poema de la culpa" de Jose (Antonio) Buesa, cubano y, por lo tanto, con cierta sensibilidad:

Era de otro, Señor, pero hay cosas sin dueño:
las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.
Y ella me dio su amor como se da una rosa
como quien lo da todo, dando tan poca cosa...
[...]
Sí, nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar
y si es culpa de un río cuando corre hacia el mar.
Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara,
que sería pecado mayor si no la amara.

Y por eso, perdóname, Señor, porque es tan bella,
que tú, que hiciste el agua, y la flor, y la estrella,
tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
tú también la amarías, ¡si pudieras ser hombre!


domingo, 3 de febrero de 2008

Dijo: "Que se haga la luz". Y nació el anime

Después del fracaso de la broma brisniana, vienen las cosas serias. Todo empezó aquí y, ahora, no encuentro tiempo para aprobar las asignaturas ni de ir al trabajo..."están tan bien dibujados que desconecto mirando sus rasgos de rotrin 04, me olvido de que existo y mi identidad se vuelve más simple, más fácil" Goku, desgraciado.



Tarda un poco, pero merece la pena, ¿no?