miércoles, 19 de agosto de 2009

Por los pelos nos libramos




Yo quería una mente clara y un cuerpo diez; godo quería una voz dulce que encandilase; también quería una vida eterna para mi entorno y para mí; quería una sonrisa siempre y quería creerme los anuncios de felicidad; yo quería un piano, luego una flauta, y luego un piano de nuevo...

Tuvimos que despertarnos del querer y vimos lo que tendríamos... una ducha con una voz cantarina que se afina con el agua. Hicimos la reflexión más bonita del mundo: nos conformamos, con una carrera de fondo imperfecta.