Recuerdo la oscuridad, pero antes que eso recuerdo un sonido de broche, como cerrando casi por completo la brecha. Creo que era una cremallera...
Luego un golpe seco y tras ello un viaje al vacío. No recuerdo si desperté porque aún sigo en esa oscuridad, pero diría que no. En mi opinión, Godo me dio una patada, aunque sin querer del todo, porque el peso de los dos era excesivo. Yo entendí que era una carga para siempre, pero ahora no estoy seguro de que no podamos vivir separados.
Me quedaré aquí esperando por si acaso, hasta que se acaben las risas. Uno no es sin el otro. Si yo duerno, Godo también. Si Yo caigo, Godo sentirá el vértigo. Si Godo ríe, Yo lloro, y espero escondido.