lunes, 3 de diciembre de 2007

Una de...

Una de bibliotecas, a la manera de los grandes; aquellos tan pequeños que resultan las bases de los grandes textos.
Paseos entre títulos que ni van ni bien, jeje, ahora convertidos en objetos. Simplemente. Cualquier monotonía que acuchilla las buenas actitudes. Tratando con objetos se resbaló uno del estante (o de mis manos, quíen supiere), el más valiente. No me acuerdo del título: De los puntos suspensivos y otras ficciones de la realidad, creo.
En qué punto de la cadena de causalidades, esa que según dicen teje un destino por "nuestro encima" (las comitas son pistas, pero no tengo por qué hacerlo), abrí el libro (en sus sentidos) buscando el índice y encontré una nota con letra de color verde, a lápiz (¿?), que rezaba: sin índice es más dificil atreverse...
Esto sí fue decisión mía, como tal vez la del libro de lanzarse al vacío: lo guardé para otro momento,uno más tranquilo (ese momento ilusorio para el que dejamos Godo y yo los proyectos importantes, ese mañana...). Pero no he vuelto a dar con él y miro algo triste, pero cada vez menos (trágicamente va perdiendo importancia) un abismo cómodo al que no nos atrevemos a tirarnos.

Où est?

domingo, 11 de noviembre de 2007

El ocioso

El negocio es la negación del ocio, por lo visto. Ya no te puedes fiar de las primeras palabras interesantes que te vengan. Hasta ese punto ha tenido que haber un aprendizaje, no demasiado duro por cierto, que debería alegrarte por el hecho de estar ahí, en ese punto de prudencia.
Ahora, si con el ocio y tu ociosidad has llegado, negocia contigo un salto, al vacío tal vez, dónde sobrevolar y reir sean compatibles.
Rápido, se nos acaba el tiempo. ¿Has visto ya qué hora es?

sábado, 10 de noviembre de 2007

Bienvenido

No habría de ser así. Para ellos el dinero "es un lujo que se permiten", justo después de ahogarles la comida, los hijos y la siesta.
Bienvenido a ti, el barrio esta por enfarolar. ¿Se le llegarán las energías para dar la luz al final?

Yo soy Godo, y tu?