domingo, 11 de noviembre de 2007

El ocioso

El negocio es la negación del ocio, por lo visto. Ya no te puedes fiar de las primeras palabras interesantes que te vengan. Hasta ese punto ha tenido que haber un aprendizaje, no demasiado duro por cierto, que debería alegrarte por el hecho de estar ahí, en ese punto de prudencia.
Ahora, si con el ocio y tu ociosidad has llegado, negocia contigo un salto, al vacío tal vez, dónde sobrevolar y reir sean compatibles.
Rápido, se nos acaba el tiempo. ¿Has visto ya qué hora es?

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