miércoles, 16 de abril de 2008

Iba a comentarla, después de tanto silencio vago, digo, por vaguería de blog. "Iba a" pero... qué cojones.
Ahora que noto el peso de la infancia que se me iba ayer, hoy no lo he asimilado todavía porque soy un niño. Ahora, digo, pienso que éste es mi recreo, de 8 minutos cantados, invertidos: antes sin el bocata robado, las gafas, la raya en el centro de la calavera y la sangre de la nariz (tuve pinta de empollón, sin porno); ahora con sangre en la nariz a veces, la calavera en el centro de la raya, las gafas y el bocata sonoro, que ahora robo yo.
Va por ustedes:

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