jueves, 14 de febrero de 2008

La culpa no es de nadie. Tampoco importa

Godo, esa identidad ficticia que se descubre, diría que no "fuera" necesario de poner cosas así en un blog público (/privado), pero a mí, que soy quien realmente manda, como todos los que actúan en la sombra y a quien no se les conoce, prefiero "de" ponerlo. Ahora recuerdo unos versos del "poema de la culpa" de Jose (Antonio) Buesa, cubano y, por lo tanto, con cierta sensibilidad:

Era de otro, Señor, pero hay cosas sin dueño:
las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.
Y ella me dio su amor como se da una rosa
como quien lo da todo, dando tan poca cosa...
[...]
Sí, nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar
y si es culpa de un río cuando corre hacia el mar.
Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara,
que sería pecado mayor si no la amara.

Y por eso, perdóname, Señor, porque es tan bella,
que tú, que hiciste el agua, y la flor, y la estrella,
tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
tú también la amarías, ¡si pudieras ser hombre!


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