Godo, esa identidad ficticia que se descubre, diría que no "fuera" necesario de poner cosas así en un blog público (/privado), pero a mí, que soy quien realmente manda, como todos los que actúan en la sombra y a quien no se les conoce, prefiero "de" ponerlo. Ahora recuerdo unos versos del "poema de la culpa" de Jose (Antonio) Buesa, cubano y, por lo tanto, con cierta sensibilidad:
Era de otro, Señor, pero hay cosas sin dueño:
las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.
Y ella me dio su amor como se da una rosa
como quien lo da todo, dando tan poca cosa...
[...]
Sí, nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar
y si es culpa de un río cuando corre hacia el mar.
Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara,
que sería pecado mayor si no la amara.
Y por eso, perdóname, Señor, porque es tan bella,
que tú, que hiciste el agua, y la flor, y la estrella,
tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
tú también la amarías, ¡si pudieras ser hombre!
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